Octavo Encuentro | Circo de Medianoches

Entonces la Ravnos decidió marcharse. Su cuidad había sido destruida. Su chiquillo se había ido. Que los cainitas Franj se quedaran con Constantinopla. No la tendrían a ella ni a sus quimeras”  – Leyenda de Megbriah – Cantaleta rumeada en la Edad Oscura.

Anduvo una noche entera hasta los confines del Mundo. Una noche que fue noche y también ciclo. Amaneció lo cual no es poco. Durmió y tuvo pesadillas: un puerto en medio de la tormenta. No muy lejos unas edificaciones enormes a las precede y las que quizás sobrevivirá. Una ciudad de pobres corazones. Una sombra enorme controlándolo todo, Un descampado. Andaba por medio de ingenios y tramoyas de madera. Un rincón. Descansando una pitonisa pétrea. La Ravnos toca la moneda en su bolsillo. Su mano. Su mano resbala la moneda. La Ravnos oye una melodía tristísima. La Delfos que mira seca. La Delfos que habla sin mover los labios. “Bienvenida al Circo de los que sueñan con Tinieblas. Bienvenida hija de Quimera al Circo de Medianoche”.

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